Llaves oxidadas

 

Como limpiar las llaves

Las llaves son un invento muy necesario en el que no reparamos demasiado, hasta que fallan, ahí nos damos cuenta repentinamente de su importancia.

Al ser metálicas y sólidas, pensamos que son eternas y nos olvidamos de ellas, como mucho conseguimos un llavero más o menos chulo y las enganchamos a éste. Pero es necesario mantenerlas en buen estado para que cumplan con su función, de lo contrario si se oxidan, puedes encontrarte con el problema de no poder abrir una puerta.
Lo más adecuado es darles de vez en cuando un baño en esencia de trementina.

Si ya estuvieran las llaves oxidadas, debes dejarlas en remojo durante unas horas, en un bol con vinagre de alcohol. Luego cepíllalas con un viejo cepillo de dientes y sécalas con un trapo. Si el óxido persiste en algunas partes repite la operación. Quedarán perfectas.

Un último consejo de conservación para llaves, es no acercarlas a ningún imán.

La necesidad de un buen mantenimiento también se aplica para las cerraduras, incluso en mayor grado, dada la facilidad de acumular polvo y suciedad en su mecanismo. Especialmente en puertas que apenas se utilizan, como sucede en los trasteros, segundas viviendas o patios. Para evitar que las cerraduras se atasquen recomendamos utilizar grafito como mejor alternativa. Es un lubricante sólido que se emplea sobre todo en ejes, bisagras y engranajes. Sus ventajas es que no retiene polvo, es muy durable y posee una alta resistencia.

Su apariencia es de polvo de color gris oscuro con brillo metálico. Se comercializa en recipientes con un aplicador que se coloca en la ranura de la cerradura para que el grafito se adhiera en su interior. Su precio suele ser bajo y te ahorrará muchos problemas. Una solución económica y que te puede salvar en caso de no tener un bote de grafito a mano es recurrir a un simple lápiz. Parece un truco de Mc Gyver, pero tiene su lógica: las minas de los lápices (los negros, no los de color) contienen grafito. Sólo tendrás que “pintar” los dientes de la llave con el lápiz e introducirla en la cerradura. Cuando gires la llave, el movimiento lubricará el mecanismo de la cerradura.